Cementerio

Daniela, una bella mujer y de personalidad muy fuerte, de alrededor de treinta años, decide ir al cementerio a visitar a su madre fallecida hace un año. Es la primera vez que ella visita la tumba. Está nerviosa, le ha costado mucho llegar hasta allá. Siempre tuvieron una pésima relación y de alguna manera este viaje es una forma de intentar reconciliarse. El cementerio queda en la playa, en Zapallar, un balneario de clase alta, emplazado en una planicie frente al mar, desde donde se ven las olas reventando en las rocas. La escena comienza con ella fumando. Se le ve cansada, no ha dormido en toda la noche, viste ropas llamativas. Mira el mar y fuma, nada indica que esté en un cementerio. Poco a poco comienza a caminar, la llama su pareja por teléfono (Pablo, historia 2), ella contesta, pero luego corta, le molesta hablar con él, ser interrumpida. Se desplaza lentamente a la tumba. Al llegar, comienza a hablarle, trata de reconstruir los pormenores de la relación de ambas. La insulta, siente rabia y dolor, muchísimo dolor. De pronto, advierte que la tumba está muy bien cuidada y con flores frescas. Se sorprende. Hasta donde sabe nadie de su familia nuclear visita esa tumba, solo son ella y su padre. Ve a un jardinero trabajando unas cuantas tumbas más allá. Lo llama, Daniela tiene una voz fuerte, de mando. Él acata, camina hasta ella y le pregunta en qué la puede ayudar. Ella pregunta por las flores y así se entera que varias veces a la semana un hombre visita su tumba. El jardinero siempre ha pensado que se trata de su viudo. Lo conoce, a veces intercambian palabras o cigarrillos. Daniela comienza a desesperarse al darse cuenta de que su madre tenía una vida paralela, un amante, que le siguió siendo fiel, que la sigue queriendo. Entiende retazos de su vida y le baja angustia y su dolor se acrecienta, piensa en su padre y en la vida que él creyó tener. En un acto de descontrol o de venganza, siente el impulso de acostarse ahí mismo con el jardinero, lo lleva a un lugar apartado, donde no los vean las otras personas que allí trabajan. Caminan. Él se deja llevar. Se tocan, ella quiere acostarse con él, pero la situación es tan extraña que el jardinero no sabe cómo reaccionar. Finalmente ella lo deja solo y se va regresa al mismo lugar del comienzo y enciende un nuevo cigarrillo.

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